Trump escupe al Papa y los católicos
Por: Álvaro Delgado Gómez
“Meterse con el primer Papa de Estados Unidos en la historia de la iglesia católica será uno de los errores más costosos de Trump”.
Donald Trump ha cometido una de las mayores estupideces como Presidente de Estados Unidos: Agredir al Papa León XIV, el primer estadounidense en más de dos mil años de historia de la iglesia católica sólo por oponerse a su guerra contra Irán y además hacerse pasar como Jesucristo, es escupir a los fieles del mundo y a los 60 millones de ese país —45 por ciento de los cuales votaron por él en 2024—, justo a medio año de las elecciones de noviembre, estratégicas para la segunda parte de su gobierno, y en pleno derrumbe en el respaldo popular por los crímenes que acumula.
No es la primera vez que un jefe de la iglesia católica rechaza la guerra de Estados Unidos en el mundo y en Oriente Medio. Hasta Juan Pablo II, el ultraconservador Papa que bendijo el neoliberalismo y protegió a los pederastas, condenó la guerra de Estados Unidos en Irak, en 2003, para derrocar al Presidente Saddam Hussein. Pero ahora el jerarca del Vaticano es estadounidense, Robert Francis Prevost Martínez, y lo que ofuscó a Trump es que la condena está acompañada de sus características personales: “¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! ¡Basta ya de la exhibición de la fuerza! ¡Basta ya de la guerra!”
Trump estaba de por sí enfurecido porque, además de ir perdiendo la guerra en Irán —la primera potencia militar del planeta humillada por un país musulmán—, el jefe de la iglesia católica, su compatriota, levantó la voz en su contra en plena Semana Santa: Calificó como “verdaderamente inaceptable” la amenaza de destruir “toda una civilización” de Irán si no cedía a sus exigencias sobre el Estrecho de Ormuz y desde entonces ha insistido en la paz: “Dios no puede ser usado para justificar el enfrentamiento. Dios no escucha a quienes tienen las manos llenas de sangre”.
El ególatra no podía admitir tales términos y, este domingo 12 de abril, acusó que “el Papa León es débil en materia de delincuencia y terrible en política exterior”, y que ocupa esa posición sólo porque él es Presidente de Estados Unidos: “Si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano”. Y luego le recriminó: “León debería enmendar su papel como Papa, usar el sentido común, dejar de complacer a la izquierda radical y centrarse en ser un gran Papa, no un político”.
En su desmesura, horas después de esta agresión, Trump publicó en sus redes sociales una imagen generada por inteligencia artificial para aparecer como Jesucristo sanando a un enfermo, con figuras de fondo de la estatua de la libertad, águilas, aviones y soldados que vuelan, uno de los cuales ha sido visto con la forma demoniaca de Baphomet, a los que los pederastas adoran.
A una estupidez de Trump siguió otra y luego otra, tanto que tuvo que borrar la imagen mesiánica, volvió a mentir y a culpar a otros: “Sí la publiqué y pensé que era yo como médico. Y tenía que ver con la Cruz Roja, como trabajador de la Cruz Roja. Sólo las noticias falsas podrían inventar algo así”.
La confrontación del Presidente de Estados Unidos con el Papa León XIV que éste no rehuye —“no le tengo miedo a la administración Trump”, dijo mientras volaba a África— ha generado alarma entre los republicanos, a siete meses de las elecciones legislativas de medio periodo en Estados Unidos, cuya derrota implicaría también el enjuiciamiento a Trump.
El voto de los católicos de Estados Unidos, que suman alrededor de 60 millones, es fundamental en las elecciones de noviembre. Es la cuarta población de fieles más grande en el mundo —sólo después de Brasil, México y Filipinas— y es la segunda tradición religiosa más grande del país, superada sólo por el conjunto de las denominaciones protestantes.
En las elecciones de 2024, Trump ganó entre los católicos con un 55 por ciento frente al 43 por ciento de Kamala Harris, según Pew Research, consolidando un giro de los católicos de demócratas a republicanos que se había notado en los ciclos electorales después del 2000.
Y ahora Trump ha puesto en riesgo esta preferencia con su conducta hostil al Papa León XIV y su comparación con Jesús, pese a que borró la imagen. Antes de la confrontación con el líder católico, las preferencias del Presidente de Estados Unidos habían decrecido en razón de la guerra con Irán.
Según una encuesta de Fox News, la cadena de televisión que más favorece a Trump, la aprobación entre católicos cayó al 48 por ciento, mientras que el 52 por ciento desaprueba su gestión. En febrero, era a la inversa: 52 por ciento de aprobación y 48 por ciento de desaprobación. Se trata de un movimiento de ocho puntos en menos de un mes.
Según la misma encuesta, sólo el 40 por ciento de los católicos aprueba el manejo de Trump en el conflicto con Irán y 55 por ciento se opone al uso de fuerza militar contra ese país. En esta medición el factor de cambio fue la guerra, pero todavía faltan las encuestas que registren el choque con el Papa León XIV, que seguramente perjudicarán al Presidente de Estados Unidos, cuando faltan menos de siete meses de las elecciones legislativas.
Meterse con el primer Papa de Estados Unidos en la historia de la Iglesia católica, sólo porque se opone a la guerra, será uno de los errores más costosos de Trump, quien con sus caprichosos aranceles, su criminal política migratoria y ahora la agresión al primer Papa estadounidense se encamina a una contundente derrota.
Ojalá así sea y que esa derrota sea la respuesta a la pregunta que ha formulado el sacerdote jesuita y escritor estadounidense James Martin, quien en sus redes sociales escribió: “Dudo que el Papa pierda el sueño por esto, antes de iniciar su peregrinación a África. Pero el resto de nosotros sí deberíamos perderlo. Porque esto es desquiciado, falto de caridad y anticristiano. ¿Acaso no tiene fondo esta miseria moral?”.