Por: Blanca Leticia Guerra
15.Abril.2024
Reynosa, Tamps.- El Ogrito, obra de teatro de Suzanne Lebeau, es quizá uno de los textos dramáticos para niños más reconocidos de los últimos tiempos, no solo por la importancia en el mundo del arte de esta dramaturga, si no también porque engloba en ella valores universales tanto para los niños, como para los adultos.
Este viernes 12 de abril, en la Sala Experimental del Parque Cultural Reynosa, presentaron la última función de su gira del Circuito Nacional de Artes Escénicas en Espacios Independientes Chapultepec 2023.
Un íntimo escenario a tres frentes nos recibe con una imagen tanto visual como sonora que ya desde el inicio te lleva por un viaje de ternura hacia la infancia. Durante aproximadamente 1 hora, minutos más, minutos menos, recorreremos la vida de Simón, el ogrito, y de su madre, Ana.
Ella ha construido, en medio del bosque, una vida para su querido Simón, donde el color rojo y la sangre no han existido. La historia empieza cuando el ogrito cumple los seis años y es momento de ir a la escuela.
Este montaje nos permite disfrutar del viaje de emociones que es para un niño reconocer la vida a través de una nueva aventura, aunque esta no resulte tan bella como su madre le contó; por su parte, Ana, a pesar de haberse esforzado porque su ogrito aprendiera solo cosas buenas, está llena de miedo de ver crecer a su hijo y tener que enfrentarse a aquello de lo que ella tanto le protegió.

Cuando Simón descubre que él mismo es un ogro, como su padre, pero que para liberarse debe pasar tres pruebas, aun con miedo, decide enfrentarlas y demostrar que con un espíritu valiente y mucho esfuerzo, se puede lograr lo que uno se propone.
Martha Valdivia (Compañía de teatro Tomás Urtusástegi) quien interpreta a Ana, nos regala una madre amorosa, protectora, pero también poco confiada de la educación que ha dado a su hijo y por su puesto de la crueldad de la vida.

Por su parte, Eduardo Castillo (Dramantes Teatro) nos presenta a Simón, un ogrito lleno de ternura, de sorpresa por la vida, de valentía para enfrentar lo desconocido y un ejemplo en esto que dicen “hazlo, aunque sea con miedo”.
Al día siguiente, en el Rey, hablaba con Lalo sobre las lecturas que da esta obra y destacamos tres: la primera sobre lo excluyente que puede ser la sociedad, aunque como en la obra, esta sociedad sea representada por niños, ante aquello que no reconocemos como “normal”, lo diferente a nosotros; la segunda sobre la herencia que deja la familia, ya sea genética o aprendida y el trabajo incansable de nuestras madres para llevarnos por el mejor camino, y una tercera sobre el miedo de ver crecer a los hijos y la necesidad de protegerlos.
Este tercer punto nos llevó a la médula del éxito de este texto, y es que es una lectura diferente dependiendo quién la mire, si uno es adulto, podría pensar en esto que le menciono, sobre ver crecer a los niños y este deseo por dictarles la vida en la necesidad de cuidarlos del entorno, pero si es vista por su público meta, que son los más pequeños, es toda una lección de valor, de amor y de compromiso con lo que se desea.

Bajo la dirección de Luis Mario Flores Flores y la producción de Angélica Beltrán, con la compañía Experiencias Creativas, tenemos como resultado una puesta en escena pertinente en nuestro entorno, con un trabajo cargado más que en artilugios escénicos, en interpretaciones llenas de vida, como las que habitualmente nos regalan Valdivia y Castillo.