La icónica bodega española CVNE armó una experiencia que literalmente cambió la forma de ver el vino: Rompiendo Paradigmas. Una propuesta de maridaje que dejó claro que el vino no tiene por qué ser complicado ni lejano… al contrario, puede ser cercano, fácil de disfrutar y hasta sorprendente.
El pasado 17 de abril, en Casa Neuma, un grupo de invitados se reunió para vivir una tarde donde cada copa encontró su match perfecto en la comida —y viceversa—. Todo se sintió como un juego de sabores: contrastes, matices y nuevas formas de conectar con cada etiqueta.
Con la curaduría gastronómica de Arturo López Gavito, la experiencia llevó el maridaje a otro nivel. Más que acompañar, cada platillo funcionó como ese punto clave que hacía que el vino se expresara distinto, sacando lo mejor de su carácter, su estructura y su versatilidad. La propuesta, enfocada en mariscos frescos de Kun Products, fue el complemento perfecto para dejar que cada vino brillara sin esfuerzo.
El hilo conductor fue simple pero poderoso: el vino cambia con lo que comes. Y cada combinación lo comprobó.
La tarde arrancó relajada, sin formalidades, con mimosas hechas con Cune Cava que marcaron el mood desde el inicio. Después, el Monopole Seco se lució junto a unos ostiones estilo Louisiana, creando un balance fresco y súper expresivo.
El segundo momento trajo uno de los highlights: Bela Rosado, una etiqueta perfecta para la temporada que encontró su match ideal en camarones a la brasa con piña. Ese contraste entre lo fresco y lo ahumado sorprendió más de lo esperado.
Más adelante, el Val Do Galir Mencía subió la intensidad con notas más profundas, acompañando una paella de mariscos que lo hizo lucirse con toda su personalidad.
Y para cerrar, el Cune Reserva llegó con un postre de peras ahumadas al vino tinto Crianza, demostrando que el vino también puede ser protagonista hasta el último momento.
Una de las voces clave fue la de Karina Núñez, Gerente de Marketing para Latinoamérica de CVNE, quien resumió perfecto la esencia de todo:
“Queremos romper con la idea de que el vino es complicado o exclusivo. El vino es para disfrutarse con amigos, en distintos momentos y sin necesidad de formalidades. Es parte de la vida.”
Y justo ahí está el punto. Rompiendo Paradigmas no fue solo un evento, fue una invitación a soltar las reglas y disfrutar el vino desde otro lugar: más libre, más espontáneo y mucho más cercano. Sin poses, sin etiquetas rígidas… solo buen vino, buena comida y ganas de descubrir algo nuevo en cada sorbo.
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