Reynosa se convirtió en epicentro del boxeo mundial con la presencia de grandes figuras y una afición que vivió cada golpe con el corazón.
Reynosa, Tamps.– Con el rugido de una afición entregada y el brillo de las luces sobre el cuadrilátero, Reynosa vivió una noche histórica al albergar la pelea estelar “Con la Raza en el Día de la Raza”, donde el mexicano Miguel “El Alacrán” Berchelt se alzó con la victoria y conquistó el “Cinturón Reynosa”, presea especial del Consejo Mundial de Boxeo (WBC).
El encuentro, celebrado en el Gimnasio de la UAT, contó con la presencia del alcalde Carlos Peña Ortiz y del presidente del WBC, Mauricio Sulaimán Saldívar, quienes felicitaron personalmente al campeón tras una velada que encendió la pasión de los reynosenses.
Desde el primer campanazo, ambos pugilistas mostraron su estrategia. Sin embargo, al avanzar el segundo asalto, “El Alacrán” Berchelt tomó el control del ring, lanzando combinaciones certeras que marcaron la diferencia. Para el cuarto round, su oponente venezolano “El Cabezón” intentó una reacción tardía, pero la destreza y el temple del mexicano sellaron el desenlace: Reynosa tenía nuevo campeón y un cinturón que ya forma parte de la historia del boxeo nacional.
El público —entusiasta, diverso y profundamente emocionado— fue parte esencial de la noche. En las gradas se encontraban el alcalde Carlos Peña Ortiz junto a su esposa Alejandra Yelitza Garza, el licenciado Héctor Garza González, y la diputada Casandra Priscila De los Santos Flores, quienes celebraron junto con la afición cada golpe, cada defensa y cada grito de aliento.
La velada también incluyó un vibrante Campeonato Mundial Femenil, donde Sheyla “La Dinamita” Moreno Castillo, de Sonora, y Briza “La Fría” Oliva Garibay, de Jalisco, ofrecieron un combate aguerrido que terminó en empate técnico, dejando al público de pie y confirmando el creciente poder del boxeo femenino mexicano.
Durante el evento, el Consejo Mundial de Boxeo entregó un reconocimiento especial al alcalde Carlos Peña Ortiz por su impulso al deporte en la región, mientras que él correspondió con un homenaje a Mauricio Sulaimán. La ceremonia también rindió tributo a leyendas del cuadrilátero como Julio César Chávez, en una noche que unió generaciones bajo el mismo espíritu del boxeo.
Con esta jornada, Reynosa no solo vibró con el golpe y la gloria: se consolidó como una nueva tierra del boxeo profesional, un punto donde el deporte, la pasión y la identidad se entrelazan.