14.Ago.2024
Tampico, Tamps.- En Tamaulipas, en los últimos años ha crecido una nueva ola de directores y directoras que buscan compartir la escena con sus compañías con la misma pasión, entrega y respeto con la que ellos aprendieron, pero bajo nuevos modelos de enseñanza.
Vale Arias, director de Gato Negro, Teatro Contemporáneo para Jóvenes Audiencias, nos comparte la travesía de esta compañía a 10 años de su nacimiento. Hoy, 14 de agosto, justo los cumplen.
Lo primero que hay que decir es que Gato Negro es una compañía de teatro para jóvenes audiencias que diseña proyectos escénicos que estén fuera de la mirada adultocéntrica, es decir que su búsqueda principal está enfocada en crear enlaces más profundos con las infancias y las juventudes a través de temas que a ellos mismos les causen preocupación o inquietud, alejándose de todo tipo de juicios o exhortos.

“Uno siempre le pone corazón a todos los proyectos, pero uno de los más importantes ha sido “El diorama, caja escénica para cuentos únicos”
Esta, su primera obra, fue un punto de partida que les ha permitido abrirse las puertas entre su público y que sigue sirviendo, a la fecha y después de más de 90 funciones, como carta de presentación ante instituciones y diferentes festivales.
Dentro de sus principales búsquedas está también el acercar el teatro a los lugares donde comúnmente no llega, a las colonias populares, las zonas marginadas, las de alto riesgo, lo que representa también uno de sus principales retos, ya que al presentarse en espacios que por su propia naturaleza no tienen los aditamentos que tendría un teatro, todo empieza mucho antes, desde el diálogo con los vecinos, con los líderes de colonias, definir las herramientas necesarias para que la función pueda llegar a buen término y ponerlas en marcha… En fin, que al finalizar la aventura, terminan tendiéndose vínculos mucho más profundos con la gente de las colonias; puentes que a la fecha se mantienen.
Por mencionar algunos de los proyectos que les han permitido explorar los espacios no convencionales, Arias me cuenta sobre “R y J para niños” una versión de Romeo y Julieta que fue beneficiaria por el Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes con la beca Arte In Situ.
Su complejidad radicaba, más que en lo teatral, en lo espacial; a pesar de ser una obra diseñada para presentarse fuera de los teatros, adaptarse a cada espacio con características diferentes entre sí, ya implicaba su trabajo, sin embargo fue un proyecto que logró dar muchas más de las funciones planeadas y que también ha significado mucho en la historia de la compañía.
Otro de los grandes retos a los que se han enfrentado, como muchas compañías de teatro del mundo, fue sobrevivir y seguir trabajando durante y después de la pandemia por el Covid 19. Por esas fechas, Gato Negro hizo una colaboración con Circuito Norte Teatro de la que surgió el proyecto “El circo del adiós” bajo la dirección de Arturo Honorio y que, por la contingencia, fue muy complicado encontrar espacios de presentación además de las adecuaciones necesarias para evitar los contagios, sin contar que por esas fechas casi todos estaban resguardados en sus casas…
hay algo muy particular que quisiera compartir y es la incansable fortaleza de los creadores escénicos tamaulipecos que, a diario desde cada latitud del estado amasan y elaboran la materia con la que está hecha la escena. Desde el sur hasta el norte de Tamaulipas existen -citando a Danielle Finzi Pasca- Héroes cotidianos que se impulsan a levantarse todos los días y hacer la historia.

Una de las principales fortalezas de Gato Negro, ha sido mantenerse siempre en constante aprendizaje y además poder compartirlo con quienes se acercan a los talleres que imparten.
Un ejemplo de esto es el taller “Teatro de juguete” que en 2023 fue apoyado por el Centro Cultural Helénico y que tiene como objetivo trabajar con infancias y adolescencias pero siempre de la mano de algún familiar o tutor, lo que genera un vínculo que les permite crear juntos y además, en la exposición final, compartirlo con el resto de sus familiares; también, con el Programa de Apoyo a la Infraestructura Cultural de los Estados (PAICE), han compartido el taller de clown “El oficio de hacer reír” que ha permitido compartir el oficio del payaso, lo que además, al paso del tiempo, ha sido fuente de economía para algunos participantes de la comunidad de teatro de su entorno.
Estos 10 años sin duda han marcado la existencia de quienes integran esta compañía, tanto por las fortunas como por los tropiezos, pero siempre haciendo teatro desde el respeto, la delicadeza y el amor, tratando de escuchar enfocarse a su público y pensando siempre en la pertinencia de sus discursos.
Trabajar con las infancias es trabajar no con el futuro de México, con su presente
El camino continúa para vale Arias y su Gato Negro… Actualmente preparan dos versiones, una en Tampico y otra en Matamoros, del texto “Kayu”, además de estar preparando, como parte de los festejos por sus 10 años, un festival escénico que contará con presencia de otras compañías de teatro, en la búsqueda de generar intercambios que sumen a las propuestas escénicas de Tamaulipas.
Si estás interesado en conocer más sobre el trabajo de esta compañía, te invito a que los sigas en sus redes sociales donde aparecen como Gato Negro Teatro.
