Movimiento Ciudadano entiende algo

Por: Viri Ríos

Esta semana MC votó a favor del plan B de Sheinbaum, levantando la indignación del PAN y del PRI, quienes lo acusaron de estarse convirtiendo en un partido satélite de Morena.

La realidad, sin embargo, es muy distinta. La decisión de MC de acompañar el plan B no debe ser leída como un acercamiento a Morena, sino como algo mucho más poderoso e interesante: la evidencia de que MC es probablemente el único partido opositor que está entendiendo cómo crear una base propia.

Hasta ahora existen tres tipos de oposiciones.

La oposición parasitaria (Verde y PT), cuyo objetivo es extorsionar a Morena para expandir sus cotos de poder.

La oposición anti-Morena (PRI y PAN), cuya meta es oponerse a ultranza al partido en el poder.

Y Movimiento Ciudadano (MC), una oposición emergente que está tratando de crear posturas propias que lo identifiquen ante el electorado. Es decir, una oposición que busca derrotar a Morena, no a partir de oponérsele en todo, sino a partir de arrinconarla estratégicamente en temáticas donde ésta se encuentra en desventaja.

La estrategia opositora de MC es por mucho la más eficaz.

Cuando una oposición pequeña y emergente (como es MC) se enfrenta a un partido grande y popular (como es Morena), el único camino para crear una base de seguidores propia es escapar de la dimensión que hizo popular al partido grande (donde la derrota del partido emergente está asegurada) y competir en una dimensión alterna (donde el partido grande no tenga ventaja).

La dimensión en la que Morena tiene más ventaja es la discusión “Morena vs. Anti-Morena”. Es ahí donde ellos han sido exitosos caracterizando a quien se les opone como “la mafia del poder”. Continuar alimentando esa dimensión, como lo hace implícitamente la oposición anti-Morena, empodera a Morena, pues refuerza la idea de que su caracterización siempre fue correcta.

MC entiende que a Morena no se le puede derrotar en el terreno donde ésta es más exitosa y está proponiendo, en cambio, crear un eje nuevo en torno al cual gire la discusión política: “Lo nuevo vs. Lo viejo”. En este eje, Morena es lo rancio y MC, con temas e imagen fresca, es lo actual.

La clave para que la dimensión “Nuevo vs. Viejo” sea atractiva y creíble para el electorado es que ésta sea verdaderamente independiente de la dimensión “Morena vs. Anti-Morena”. Para serlo, es necesario que MC tenga posturas que a veces estén de acuerdo con Morena y a veces no, pero que siempre, absolutamente siempre, sean consistentes y coherentes con su postura como “lo nuevo”.

MC votó en favor del plan B justo bajo esa lógica. Como puede corroborarse en los posicionamientos de MC, antes de que el plan B siquiera existiera, MC ya había propuesto reducciones al dispendio de instituciones públicas similares a las que el plan B posteriormente arropó.

Dado ese antecedente, oponerse al plan B no solo habría sido incoherente con la dimensión que MC busca posicionar (es decir, oponerse a la “vieja política”, la cual, por definición, es dispendiosa), sino que habría sido poco estratégico porque la mayoría de los votantes está a favor de reducir el dispendio. Es decir, MC hizo lo correcto para desviar la discusión del eje en el que Morena siempre gana, al eje en el que MC puede ganar.

No estoy de acuerdo con todo lo que MC propone, pero viendo su estrategia, me parece que es justo reconocer que MC es, por mucho, el partido que tiene la mejor visión de cómo crecer.

Lo contenido en este texto es publicado por su autora en su carácter exclusivo como profesionista independiente y no refleja las opiniones, políticas o posiciones de otros cargos que desempeña.